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La ULA entre las primeras 50 en el mundo

Saber ULA vuelve a ubicarse entre los primeros cincuenta lugares de los Repositorios Institucionales del mundo, compartiendo este espacio con importantes iniciativas de libre acceso impulsadas por prestigiosas universidades, según reporta recientemente el ranking del Laboratorio de INTERNET del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España. Para los dos siglos de tradición en publicaciones impresas experimentados en la ULA, las cifras de publicación electrónica no son asunto de poco interés, tomando en cuenta las dificultades a las que se enfrentan los defensores del libre acceso al conocimiento por medio de Internet. Las publicaciones científicas, como capital muy específico de la comunidad de investigadores, han evolucionado en medio de factores complejos que, entre otras cosas, reflejan juegos de poderes, más allá del interés por hacer visible el conocimiento. Desde la Universidad de Los Andes, la publicación electrónica de textos científicos se convierte en el siglo XXI en un empeño importante que la erige como referencia en el tema. Desde el año 2000, la tradición de comunicar y tener acceso a las publicaciones científicas, estrictamente en forma impresa, cambia de rumbo con la creación del Repositorio Institucional Saber ULA, originado con el interés de aprovechar Internet para preservar el patrimonio intelectual de la universidad, almacenando, gestionando y diseminando materiales digitales a un amplio grupo de la sociedad. En casi una década, las posibilidades de visibilidad de la ULA y sus resultados de investigación, a través de las publicaciones digitales, han caminado a un ritmo progresivo. Hasta hace poco, los intereses de grandes editoras han ido imponiendo una relación desigual entre autores y lectores, con lo cual se ha limitado el acceso al conocimiento. La oferta de Internet podría estar desmontando estas condiciones, con la idea de un acceso libre. Algunos apuestan por una comunidad amplia que en forma compartida y visible refute públicamente la validez de los textos científicos a través de las publicaciones electrónicas de libre acceso. La mejor voluntad mundial se ha concentrado en la Declaración de Berlín, impulsada por varios países para garantizar los estándares de control y calidad y de la buena práctica científica en Internet, de la cual la ULA forma parte. Son, definitivamente, tendencias de un nuevo siglo.

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